Excursión al Valle de Dios

El pasado fin de semana, del 14 al 15 de abril, nos aventuramos dentro del territorio del Parque Nacional Montaña La Humeadora, para disfrutar de los tesoros del Valle de Dios: un lugar apartado pero de conexiones profundas con las energías de la vida y la naturaleza. Fuimos 28 personas donde todas demostramos que, con el el sudor de nuestra frente y la fuerza de nuestra espalda, el backpacking es posible en la República Dominicana. Todos ganaron su membresía en el Trekking Crew.


Como es nuestra costumbre, nuestra aventura inició semanas antes de la excursión, proveyendo información, técnicas y equipos para realizar el campismo de manera autónoma e independiente. Los participantes de nuestra excursión aprendieron sobre cómo reducir su impacto en la zona a visitar, cómo preparar su mochila, qué alimentos llevar, cómo llevar el peso, cómo hacer la caminata y cómo orientarse en el sendero utilizando su celular como unidad GPS. Es un proceso en el que se aprende viviendo la experiencia.


Este fin de semana el camino al Valle de Dios estuvo cargado de humedad y lluvia ligera. Esto nos acompañó casi en todo momento, brindándonos un reto adicional al subir el empinado sendero y permitiéndonos hacer gala de por qué llevamos este nombre de Patas Sucias. El lodo estuvo presente y nuestros tenis lo saben. Aún así, las vistas de este recorrido son hermosas y uno aprende a disfrutar del sol y de la lluvia por igual.


El grupo esta vez fue muy diverso, lo que es normal en un grupo grande. Durante el recorrido se formaron pequeños grupos de personas que iban a un ritmo similar, o de personas que se iban encontrando en el trayecto. También los hubo del tipo que salían de último y llegaban de primero, y nos pasaban por el lado a una velocidad envidiable. Definitivamente los más pequeños siempre nos sorprenden, y en esta ocasión contamos con la participación de una joven de 14 años, la que se mantuvo alegre todo el tiempo y nos hacía reír con sus ocurrencias. Estos son los recuerdos que se atesoran por años, son los retos que fortalecen el carácter y son las historias que se cuentan a los hijos y a los nietos. Es maravilloso el practicar el senderismo desde muy temprana edad.


Aunque el fin de semana estuvo lluvioso y el calor del sol se hizo sentir por su ausencia, pudimos disfrutar del Río Mahomita y de la temperatura de sus aguas. Fue delicioso bañarnos en él para quitarnos todo el sudor y darle una ayuda a nuestros cansados músculos. Igualmente, pudimos disfrutar del Cajón, balneario delicioso donde algunos pocos pudieron saltar en sus aguas. Con todo y todo, el ambiente se prestaba más para el descanso y la contemplación de la naturaleza. La lluvia nocturna y matutina nos arrulló para que bajáramos el ritmo de nuestro acelerado vivir y comprendiéramos que cada cosa tiene su momento en el infinito ir y venir del tiempo.


El Valle de Dios nos regaló su magia y salimos de ahí convencidos de que es un lugar maravilloso, que te ayuda a replantear la vida, los objetivos y las metas, y te recuerda que no hay planes perfectos, sino que hay que ir adaptándose a las cosas que surgen y a aprender a disfrutar de la lluvia, del sol, del lodo, del sudor y del cansancio, pues todo ello es parte del camino y nos muestra lo maravilloso que es estar vivo. Por eso #NosotrosAcampamos.


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