Mi primera vez y en el Sendero Guayabal

Testimonio del Trekking Crew 
Por Roberto Camilo 

Luego de un 2020 muy accidentado, donde los planes de viajes se cancelaron y un confinamiento exhaustivo como resultado de lo que hasta hoy tenemos "COVID-19", se despertó en mi el deseo de conocer mi país, República Dominicana. 


Desde muy pequeño me encantaba viajar al campo y, sobre todo, ver las imponentes montañas que decoran nuestro país. En cada momento me parecía muy curioso el caminar entre ellas, descubrir qué hay y cómo son los momentos en el día.


Siguiendo la cuenta de Instagram de Club Patas Sucias, vi el anuncio, leí los detalles de este sendero y, con el ímpetu de conocer mi país y de una forma diferente, me di la oportunidad de recorrer el Sendero Guayabal, esperando dejarme sorprender por Dios en cada detalle.


Sin duda la experiencia inicia desde la preparación de la mochila, estudiar y escuchar las informaciones que el Club Patas Sucias brinda para vivir a cabalidad esta experiencia de vida. Estando en el sendero Guayabal debo mencionar que es impresionante como están conformados nuestros bosques y montañas. Cruzar el río una y otra y otra y otra vez es renovar fuerzas para continuar el recorrido; y se pone aun mejor cuando en el camino te encuentras frutos que puedes tomar, lavar y comer.

Como parte de esta experiencia está el poder cargar de manera eficiente la mochila, y esta fue para mí la parte más difícil. Sin embargo, durante el recorrido del sendero y los días subsiguientes en esta experiencia, pude realizar los ajustes necesarios, acompañado de los organizadores, para acomodar la mochila a mí y saber que, donde quiera que vaya, en ella llevo lo que necesito para hacer de cada sendero una experiencia única.


Uno de los momentos más especiales fue el domingo en donde la exploración en el sendero era libre. Decidimos llegar hasta el segundo campamento, el cual se encuentran en Valle Nuevo, Provincia La Vega. Me generaba mucha curiosidad como desde Azua podía llegar a La Vega. Durante ese recorrido pude descubrir muchas cosas como, al recorrerlo, la vegetación iba a cambiando en el sendero. De cálido a frío, de seco a húmedo, los frutos de un suelo muy distintos a los otros. De igual manera es el sendero de nuestra vida. Puede que por momentos estamos pisando suelo muy seco y árido, pero a medida que avanzamos en el sendero de la vida, y enfrentamos con ímpetu, fe, entusiasmo y esperanza cada reto que este nos presenta, nuestro sendero cambiará, y la experiencia pasada nos ayudará a aprovechar mejor las bendiciones que Dios nos tiene en lo adelante. No es un cambio de sendero, sino más bien que en mi sendero Dios me bendice.

Les invito a que se den la oportunidad de recorrer este Sendero Guayabal, que es fácil de recorrer y que es el mejor escenario para iniciar en el mundo del senderismo y el camping autónomo (cargando tu propia mochila). Sólo necesitas de los utensilios básicos para acampar, excelente guía del Club Patas Sucias, dispuesto a conectarse con la naturaleza.

Volvería cuántas veces se organice el recorrer este Sendero, y estoy casi seguro que cada vez será una experiencia diferente. #AcamparEsFacil

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